Cuál es su historia?
Sendero Luminoso ha sido uno de los grupos armados más violentos de la historia del siglo XX en América Latina.
El Partido Comunista del Perú, conocido como Sendero Luminoso (PCP-SL), es una organización subversiva y terrorista, que en mayo de 1980 desencadenó un conflicto armado contra el Estado y la sociedad peruana como producto del desinterés del gobierno peruano hacia los habitantes de Ayacucho. La falta de infraestructuras, la pobreza, las discriminaciones étnicas y la explotación terrateniente de esta zona sumado a la influencia de grupos políticos en la Universidad de Ayacucho, fueron factores que crearon este grupo revolucionario. Su líder Abimael Guzmán, era profesor de filosofía en la Universidad de Ayacucho. Manipuló jóvenes estudiantes y pobladores de alrededor para que se unieran a su causa, convirtiéndose en un grupo subversivo. En 1980 Sendero Luminoso proclamó el inicio de la lucha armada contra el Perú, generando así una trágica época de terrorismo.
América Latina es una región que ha vivido y en algunas zonas aún vive algunos de los periodos de confrontación más violentos de la historia. La presencia de grupos insurgentes de distinta índole como resultado de democracias débiles, corruptas y mal implementadas ha ocasionado largos periodos de inseguridad y violencia en países como El Salvador, Colombia o Perú.
Durante 1969, un grupo de once personas del Partido Comunista de Perú idearon el desarrollo de una versión renovada del partido denominado Sendero Luminoso. Con Abimael Guzmán al frente de esta organización, se adoptó una ideología de base maoísta. Este grupo se caracterizaba por considerar la posibilidad de llevar a cabo una revolución con la participación del campesinado, conquistando el poder de las clases dominantes del momento a través de una guerra popular prolongada que sería dirigida por el «pensamiento Gonzalo». Este pensamiento era el que establecía las bases ideológicas, y era la base para la toma de decisiones por parte del líder sobre cualquier ámbito del partido y para poder llevar a cabo la revolución armada violenta que propiciaría el cambio que buscaba este grupo.
El PCP-SL (Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso) se cimentó debido a una depuración dogmática, vanguardista y atroz, haciéndose con el control total de la educación en diferentes zonas durante 1976 y 1981. Atendiendo las necesidades de las poblaciones en las que estaban asentados, confirmaban y controlaban la lealtad al grupo armado y monitorizan el adoctrinamiento de la población. A su vez, durante esta época, en el Perú coexistían la ineficacia política y el surgimiento de un partido revolucionario capaz de proporcionar orden e ideología. De ahí que la acción revolucionaria violenta contra el Gobierno emergiera de manera tan orgánica.
Ha predominado la percepción del PCP-SL como una organización surgida únicamente en Ayacucho. Sin embargo, desde su constitución como facción autónoma en 1970, Sendero Luminoso tuvo pequeñas bases de militantes en Lima y otras ciudades.
La CVR ha constatado que a lo largo de ese conflicto, el más violento de la historia de la República, este grupo cometió gravísimos delitos de lesa humanidad, se estima que la cifra total de víctimas fatales provocadas por el PCP-SL asciende a 31,331 personas.
La dirigencia nacional y dirigente máximo de SL fueron los responsables fundamentales del baño de sangre que sufrió el país. La violencia que sacudió al Perú durante las dos décadas finales del siglo XX, alcanzó una magnitud que no se agota en las terribles estadísticas de mortalidad y destrucción material ocurridas entonces. Se estima que 31,331 personas fueron víctimas fatales de los distintos atentados. Este fue el resultado de una decisión política que lanzó a los senderistas al sueño demencial de buscar destruir el Estado peruano. Sin embargo, al mismo tiempo, SL fue un fenómeno profundamente peruano. Es indispensable adentramos en la historia y la cultura de nuestro país para estar alertas ante nuestras debilidades históricas y actuales: nuestras desigualdades persistentes; las diferentes exclusiones, desprecios y rencores; la política entendida como confrontación y ahora: con frecuencia, como negocio; el abandono de la educación pública; las viejas y nuevas formas de violencia que nos siguen agobiando. Es en ese espíritu se invita a seguir informándose y conociendo nuestra historia para que otro ciclo de violencia y violaciones de los derechos humanos como el que vivimos nunca más se repita.

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